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Khaled El- Fiqi / efe |
Jabaliya.
Una palestina llora junto a los restos de su casa, destruida por los ataques israelíes en este campo de refugiados, ubicado al norte de la franja.
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22 días de fuego sobre la Franja de Gaza
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Hace 60 años, el 31 de diciembre de 1948, David Ben Gurión tomó una decisión cargada de consecuencias. Padre fundador del estado de Israel proclamado el 14 de mayo, quiso poner fin a la guerra de independencia cuando las tropas israelíes estaban a punto de lanzar el asalto contra las fuerzas árabes, replegadas en lo que se convertiría en la franja de Gaza.
Furioso, Yigal Alon, comandante del frente sur, se precipitó a Tel Aviv para tratar de convencer a Ben Gurión de su error. Señaló que el enemigo árabe estaba totalmente rodeado y que no era cosa más que de unos cuantos días para llegar al final de ese bolsón de resistencia. Casi todo el estado mayor era favorable a seguir los combates.
Pero Ben Gurión no cedió. Él consideraba que había que saber terminar una guerra y conservar la dignidad del adversario. James McDonald, el embajador de EE.UU., pensaba lo mismo y lo hizo saber. Así nació la franja de Gaza.
Pero la ciudad de Gaza ya existía 3.500 años antes de Cristo. Gaza es un vasto campo arqueológico donde se ha sucedido una multitud de conquistadores de toda naturaleza a lo largo de siete milenios.
Con la caída del imperio otomano, después de la I Guerra Mundial, ese territorio, parte integrante de Palestina, les fue confiado a los británicos por la Sociedad de Naciones, hasta la partición declarada por la Organización de las Naciones Unidas en 1947. En esa época aún no se hablaba de la “franja de Gaza”. El territorio era más amplio. Englobaba las ciudades de Ashkelon y de Ashdod, y descendía por más de cien kilómetros en el desierto del Neguev, a lo largo de la frontera egipcia.
Las cuatro quintas partes de esta entidad fueron anexadas después por Israel. Najd, actualmente Sderot, fue arrasada y sus 719 habitantes expulsados a Gaza. Los palestinos de Majdal (hoy Ashkelon) recibieron su orden de expulsión el 17 de agosto de 1950 y fueron conducidos a la franja de Gaza. Ahí se reunieron con las decenas de miles de refugiados venidos de Jaffa, de Lod y de otras partes. La población original de 70.000 habitantes en la franja se multiplicó por tres.
En los ocho campos de refugiados nacerían los primeros dirigentes deseosos de que se reconocieran los derechos de los palestinos.
Gaza, la rebelde, no deja de resistirse contra el ocupante. Accesos de violencia más marcados cuanto que Israel quiso hacer de esta franja arenosa una tierra de colonias. La primera, Kfar Dom, se estableció en 1970, seguida dos años después por la de Netzarim.
En 30 años ya había 17 colonias, que tomaron posesión de las mejores tierras de una parte de la franja costera. Esas instalaciones en medio de una densa población plantean a Israel enormes problemas de seguridad e incrementan la sensación de opresión en los palestinos.
Al principio de los años 60, Ariel Sharón, en ese tiempo comandante de la región sur, decidió limpiar “ese nido de terroristas”, después de la muerte de dos hijos de colonos de origen británico, el 2 de enero de 1971, en una explosión.
Por lo pronto, se había restablecido el orden. Pero la ocupación israelí tuvo por efecto aislar a la franja de Gaza del resto del mundo árabe y la volvieron enteramente dependiente del estado judío. Así, antes de la primera Intifada, 70.000 gazaítas trabajaban en Israel”.
La “guerra de las piedras”, que empezó en 1987, puso fin a un periodo en el que los israelíes no titubeaban en ir a Gaza. El asesinato de dos israelíes reveló las crecientes tensiones. De hecho, fue un accidente común, el 8 de diciembre, en el campamento de Jabaliya, en el curso del cual un remolque chocó contra un taxi palestino, lo que prendió la mecha. Perecieron cuatro personas y estallaron las manifestaciones. Los soldados abrieron fuego. La revuelta se extendió, llegó a Cisjordania y abrasó a toda Palestina y duró hasta los acuerdos de Oslo, en septiembre de 1993.
Fue a Gaza a donde regresó triunfal el líder palestino Yasser Arafat, en julio de 1994. Se creó la Autoridad Nacional Palestina (ANP ). Israel retiró gran parte de sus tropas de la franja. Se inauguró un aeropuerto en el sur, cerca de Rafah. Ese era el orgullo de los palestinos. Pero el proceso de paz ya se había detenido. Y en Gaza crecían las protestas contra los dirigentes de la ANP acusados de corrupción, torpeza y clientelismo.
Creado dos días después del inicio de la primera Intifada, el Hamas, el Movimiento de la Resistencia Islámica, no ahorraba críticas contra aquellos a los que acusaba de ser potentados.
Los israelíes vieron al principio con buenos ojos el surgimiento de esta organización, que se apoyaba en gran parte en asociaciones caritativas y agrupaciones religiosas. Eso permitiría contrarrestar la omnipotencia y la omnipresencia de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y de su principal miembro, el Fatah. Poco a poco, Hamas tomó el relevo del Fatah en la resistencia.
Feroces opositores a los acuerdos de Oslo de 1993, los islamistas boicotearon las elecciones palestinas de 1996 y se enfrentaron a la implacable represión de los servicios de seguridad de Arafat. El fracaso de las negociaciones de Camp David, después el inicio de la segunda Intifada, en septiembre de 2000, le dieron la razón a los líderes de ese movimiento.
Los islamistas provocaron una lucha sin cuartel contra los israelíes que, a su vez, matarían en la primavera de 2004 al fundador del Hamas, el jeque Ahmed Yassine, y después a su segundo, Abdel Aziz Rantissi.
La franja se convirtió en terreno de enfrentamientos perpetuos entre los grupos armados y la fuerza de defensa israelí. Los militantes perfeccionaron los primeros cohetes artesanales. El costo de la seguridad se volvió exorbitante para Israel. Ariel Sharón decidió en 2004 repatriar a los 8.000 colonos establecidos en Gush Katif, un conjunto de 21 colonias.
El último soldado abandonó el territorio el 12 de septiembre de 2005, después de que fueran arrasadas por completo todas las instalaciones.
El acuerdo del 15 de diciembre de 2005, a fin de facilitar la apertura de los puntos de paso y reconstruir la infraestructura, no se aplicó más que en forma parcial antes de zozobrar, con la victoria electoral del Hamas en las elecciones del 25 de enero de 2006, y quedar convertido en un pedazo de papel, a partir del secuestro del cabo Gilad Shalit, en junio de 2006. Además de imponer sanciones, Israel bombardó la central eléctrica y los puentes de Gaza, para después desatar una operación que causó 300 muertos.
Un triste regreso a clases
Más de 200.000 niños de Gaza regresaron ayer a la escuela tras la operación militar israelí, habiendo perdido en muchos casos casa, familia y sentido de la seguridad.
La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos reabrió las 221 escuelas en las que educa a los palestinos de la franja y que han servido de refugio para miles de personas durante los 22 días de la ofensiva israelí.
En el colegio Al Zukur de la localidad de Beit Lahiya, los niños con sus inmensas mochilas jugaban ruidosamente en el patio, mientras en las plantas superiores del edificio una de las aulas, que una semana antes había sido alcanzada por un misil israelí, seguía calcinada.
Tras el bombardeo al colegio, se había declarado un incendio que provocó el pánico entre las cerca de 1.600 personas refugiadas en su interior. Murieron dos niños, de cinco y siete años, y al menos 12 personas resultaron heridas, entre ellas la madre de los pequeños, a la que se le tuvo que amputar una pierna, según la ONU.
Un territorio paupérrimo
En Gaza la pobreza afecta al 70% de la población; tres cuartas partes de ella comen solo gracias a la ayuda internacional. El desempleo es del 49%. |