Electricistas, jardineros, torneros, plomeros, albañiles, pintores
y otros profesionales daban ayer los retoques finales al edificio
que suplantará durante dos años a la terminal terrestre “Dr. Jaime
Roldós Aguilera”.
Algunos colocaban palmeras y otras plantas ornamentales; otros
daban los últimos brochazos de pintura a andenes y paredes metálicas;
mientras tanto, otro grupo se dedicaba a afinar las instalaciones
eléctricas, telefónicas y sanitarias.
A su vez, los albañiles y otros técnicos, con equipo pesado, ponían
a punto las dos pequeñas callejuelas que fueron construidas para
conectar el recinto con la avenida de Las Américas. Por ellas entrarán
y saldrán los buses intra e intercantonales.
Según José Macchiavello, representante de la constructora Etinar,
encargada de la obra, esta quedará lista este fin de semana, luego
de lo cual compete a los directivos de la Fundación Terminal Terrestre
(FTT) disponer su utilización. A Etinar le ha costado solo 4 meses
edificarlo.
Voceros de la FTT indican que una vez entregado el edificio, se
dispondrá el traslado de los locales comerciales y boleterías desde
la vieja estación.
La vocera, Morella Moreno, recordó que todos estos locales van
a funcionar ordenadamente. En cuanto a las boleterías, estarán ubicadas
por regiones hacia donde trasladan carga y pasajeros. Es decir,
agrupadas en Costa, Sierra y Oriente.
La inauguración de la miniterminal está prevista para después del
15 de octubre.
Se levanta junto a la vieja estación, sobre 19.500 metros cuadrados
de terreno. El área de construcción es de 7.500 m2; Su costo es
de 2’250.000 dólares.
Cuenta con 53 andenes, 86 boleterías y otros 206 locales.
Quienes trabajan acarreando bultos y paquetes en la terminal ya
no cobrarán valores antojadizos a los pasajeros.
La FTT fijó tarifas que serán cobradas dependiendo del tamaño y
peso de las encomiendas y maletas. Estos regirán a partir del funcionamiento
de la terminal emergente.
Por ejemplo, por un cartón grande se podrá cobrar máximo 75 centavos
y por uno extrapesado, 1 dólar. Por cargar una saca, los maleteros
autorizados no podrán cobrar más allá de 75 centavos, pero solo
en el caso de que exceda del quintal de peso.
Una gaveta o tanque mediano no dejará de costar 50 centavos por
su acarreo. Si es extrapesado, se podrá pagar un dólar al cargador.