La primera llamada en Guayaquil, a través del discado directo,
se hizo hace 50 años.
A las 18:00 del 8 de octubre de 1955, el entonces presidente de
la República, José María Velasco Ibarra, inauguró oficialmente las
instalaciones que dieron inicio a la prestación del nuevo servicio
telefónico que comunicaba a los guayaquileños sin que tuvieran que
pedir previamente el enlace a una operadora.
Acudió al evento, como invitado de honor, el tres veces jefe de
Estado de Costa Rica, José Figueres Ferrer, quien se encontraba
de visita en el país.
También estuvieron presentes, entre otros, el ministro de Obras
Públicas, Pedro Carbo Medina; el gobernador del Guayas, Julio Hidalgo
Martínez; el alcalde de Guayaquil, Emilio Estrada Icaza; y el obispo
de Guayaquil, César Antonio Mosquera Corral.
El ejecutor del proyecto fue el ingeniero Gustavo Gross Urrutia,
quien ocupó la gerencia de la entonces autónoma Empresa de Teléfonos
Automáticos de Guayaquil desde 1952 hasta 1960.
Prácticamente fue Gross quien la organizó desde su fundación, pues
nombró a Galo Valverde como jefe del departamento técnico; a Enrique
Boloña, como jefe de central y Arcadio Arosemena Gallardo, como
jefe de redes.
Todos ellos trabajaron en la instalación del nuevo sistema con
la asesoría y supervisión de Kasimir Rogowsky, el líder del grupo
técnico de la compañía Sucea L-M Ericsson, fabricante de los equipos
y suministradora de los materiales.
En esa fecha, según cuenta Gross, no había injerencia política
y las autoridades tenían absoluta autonomía para escoger a los hombres
más capaces para llevar a cabo sus proyectos. Para entonces, el
servicio telefónico en Guayaquil pertenecía a la Compañía Nacional
de Teléfonos, que era una empresa privada y solo tenía 600 teléfonos
que requerían de una operadora para establecer la conexión entre
dos usuarios.
Ocuparon la presidencia del directorio de la nueva empresa telefónica
los señores José Albán, José Campuzano y Hugo Ramírez Icaza. Y fueron
miembros de esos directorios Guillermo Tola Castro, César D. Andrade,
Víctor Manuel Janel y Eduardo Carrión Toral.