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La sombra de Pablo Escobar
todavía se siente en Colombia

Nuevos “jefes” utilizan sus nexos para mantener control sobre políticos y militares en el país
Alejandro Moya
Corresponsal en Colombia

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Édgar Domínguez / EXPRESO

Recuerdo. La tumba de Escobar es visitada por turistas dentro de un paquete en Medellín.

La sombra de Pablo Escobar todavía se siente en Colombia

Cabildos orenses sin licencia ambiental

600 hectáreas de arroz se inundaron

Varios paquetes turísticos a Medellín incluyen recorridos por los dominios de Pablo Escobar Gaviria, otrora máximo jefe del cartel de esa ciudad, con visitas a su tumba, a la casa donde murió baleado, al barrio que fundó.

Los tours o las camisetas de Escobar Gaviria que se hicieron famosas en Italia no son simples anécdotas del terrorista más temido de la historia de Colombia. Su sombra se siente todavía en distintas partes del país, 15 años después de su muerte violenta en enfrentamiento con policías.

Al contrario de lo sucedido con el proceso 8.000, un expediente judicial que destapó las alianzas entre el cartel de Cali con políticos y empresarios, y con el caso de la ‘parapolítica’, que descubrió el matrimonio entre paramilitares y políticos, con la muerte de Escobar el 2 de diciembre de 1993 no terminaron los asesinatos, el narcotráfico ni la influencia en la política que él lideraba desde el cartel de Medellín.

Después de su muerte, no hubo persecución a las redes de apoyo de Escobar, integradas no solo por delincuentes, sino también por miembros de la Policía, el Ejército, empresarios y otras autoridades.

Uno de sus herederos fue Diego Fernando Murillo, alias ‘Don Berna’, quien se apropió del negocio del narcotráfico y asumió el control de ‘La Terraza’ y la ‘Oficina de Envigado’, dos organizaciones criminales a las que las autoridades atribuyen centenares de muertes, secuestros y otros delitos.

Con la misma estructura militar y delincuencial del cartel de Medellín, ‘Don Berna’ y sus socios Carlos Mauricio García, alias ‘Doblecero’ y Fabio Orión extendieron sus redes hacia el paramilitarismo. Se aliaron con el entonces número uno de las Autodefensas Unidas de Colombia, Carlos Castaño, y al amparo de las cooperativas de vigilancia Convivir, extendieron el paramilitarismo hacia finales del siglo pasado a Córdoba y otros departamentos.

‘Don Berna’ y una veintena de cabecillas del narcotráfico fueron admitidos en el proceso de desarme pactado por el presidente Álvaro Uribe Vélez con el paramilitarismo. Sin embargo, 14 de ellos fueron extraditados a Estados Unidos, a mediados de este año, acusados de continuar manejando desde la cárcel los hilos del narcotráfico.

La búsqueda continúa
Entregado ‘Don Berna’ con sus grupos paramilitares Bloque Metro y Cacique Nutibara, el negocio lo asumió uno de sus segundos, Daniel Rendón, alias ‘Don Mario’, hoy afanosamente buscado por el gobierno de Estados Unidos. Se le acusa de ejercer el paramilitarismo, al igual que otros grupos como las ‘Águilas Negras’.

Según la Fundación Arco Iris, muchos de los 30.000 paramilitares desmovilizados en el proceso de paz regresaron a la delincuencia en unión de miles de sus ex compañeros que no quisieron entregarse a la autoridad.

Por proteger y encubrir a ‘Don Mario’ está encarcelado el jefe de la Fiscalía de Medellín, Guillermo León Valencia Cossio, hermano del ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, y fue destituido el jefe de la Policía de esa ciudad, general Marco Antonio Pedreros. También fue detenido el empresario Felipe Sierra, miembro de una distinguida familia local.

Las investigaciones de la alianza de autoridades con la mafia desataron acusaciones a través de las cuales se ha establecido la influencia de ‘Don Berna’ en los cuatro años del alcalde de Medellín, Sergio Fajardo, hoy candidato a la presidencia. Ese período es llamado por el ex zar anticorrupción del actual gobierno, Rodrigo Lara Restrepo, como la ‘donbernabilidad’, como un sinónimo de ‘gobernabilidad’.

Según el periódico estadounidense Los Ángeles Times, ‘Don Berna’ organizó con el comandante de la Cuarta Brigada del Ejército, general Mario Montoya Uribe, la ‘operación Orión’, mediante la cual fueron expulsados a sangre y fuego los milicianos de las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y del Ejército de Liberación Nacional (ELN), de la comuna 13 de Medellín, en octubre de 2002.

Cuando se produjo la publicación en 1995, Montoya Uribe, entonces comandante del Ejército, fue objeto de un homenaje de desagravio en la comuna. El diario El Tiempo denunció que los asistentes fueron transportados en buses de La Bellanita, empresa de propiedad de Hugo Albeiro Quintero, preso como presunto colaborador de ‘Don Berna’.

Por estas y otras circunstancias, la investigadora Claudia López, de la Fundación Arco Iris, concluye que el cartel que fundó Pablo Escobar Gaviria sigue vigente.

Lara Restrepo, senadora por uno de los partidos de la coalición de gobierno, atribuye al influyente asesor presidencial José Obdulio Gaviria, primo de Escobar Gaviria, oscuras maniobras junto con varios ex socios del jefe del cartel de Medellín para influir en importantes decisiones para la democracia a través de la Comisión Nacional de Televisión.

El senador es hijo del ex ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla, asesinado por orden de Escobar Gaviria en 1984.

“Me cuesta muchísimo ver que elementos cercanos o del mismo cartel de Medellín sigan asumiendo posiciones de poder en el país”, dijo recientemente Lara Restrepo. “Mi papá terminó asesinado por asumir esa lucha (contra el narcotráfico) y hoy me encuentro con unos personajes de esa misma época, que hacen de las suyas en diferentes entidades”.

>> DATOS

Continúan las dudas
Una de las mayores interrogantes surge del concejal Fernando Galán, hijo del candidato presidencial Luis Carlos Galán, asesinado por orden de Escobar Gaviria en 1989: “¿Qué pasó con el cartel de Medellín y sus vínculos sociales y políticos?

 

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