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Apaga la luz y vámonos...

Byron López Castillo
lopezb@granasa.com.ec

Mientras la ciencia coloca al hombre más allá de la Luna, los ecuatorianos cada día estamos más en la lona...

Mientras la ciencia y la tecnología avanzan a pasos inalcanzables entregándole al hombre medios que le permitan vivir mejor, los ecuatorianos, nadie sabe por qué designio fatal, día a día nos sumimos más en la ignorancia, y ahora en las tinieblas.

La época de la vela de cebo. La época de los abanicos para combatir el calor. La época de usar el hielo raspado para enfriar los líquidos que creíamos estarían superados, van a regresar al Ecuador.

Quién iba a imaginarse que otra vez regresaríamos a la famosa hora sixtina inventada por el bisabuelo Sixto Durán Ballén, quien dispuso mediante decreto ejecutivo que el reloj se adelante una hora, razón por la cual las clases en las escuelas empezaban a las seis de la mañana, el alumbrado público se apagaba a las cinco porque según ese decreto eran las seis de la mañana. Y así, en este orden, el país vivió durante algún tiempo esta odisea que debe avergonzarnos por lo pueril y ridícula.

Cuando todo el mundo en este país se llena la boca diciendo que estamos en la época de la competitividad y que por ese motivo le vamos hacer la competencia a Colombia, a Perú, a la China, a los Estados Unidos, resulta que la “hora sixtina” regresa al Ecuador.

Estamos acostumbrándonos a que por los grandes males que soporta el Ecuador nadie responda ni moral, y menos legalmente.

En todos los problemas graves de la República los unos le echan la culpa a los otros; y los otros a los unos, de tal manera que así como un elefante se perdió de mano en mano, resulta que nadie es responsable de los males que nos agobian. Todos, según ellos mismos, son unos angelitos que deberían estar en los altares acompañando a los santos y a los arcángeles.

Lo que está sucediendo en el momento actual con la energía eléctrica es un problema de muchos años a esta parte, producto de la incapacidad de quienes en su turno nos han gobernado y que no tuvieron políticas de Estado para nada, incluyendo una política de estado energética.

Nos jactamos de ser un país rico en recursos hidráulicos lo que nos debería permitir contar con una generación de energía eléctrica no solo para uso nacional, sino para exportarla a otras naciones.

Como consecuencia de la incapacidad y la corrupción imperantes en el sector eléctrico, en lugar de exportar energía eléctrica la importamos de nuestros vecinos Colombia y Perú, de tal manera que dependemos de su generosidad para nuestro progreso.

Pagamos un precio más alto que el normal ya que quienes nos abastecen de energía se aprovechan, como es natural, de nuestra angustia y de nuestra desesperación.

El problema de la energía eléctrica se agudiza día a día. Los gobernantes de turno creen que este problema puede solucionarse con la creación de lo que pomposamente se llama comité de crisis que lo integran siempre los mismos de siempre, es decir que los causantes de estas crisis, que sucesivamente se van turnando en los organismos correspondientes, son ahora los que pretenden solucionar la crisis.

No podemos dejar de sorprendernos por las medidas absurdas que se están tomando al disponer planes de ahorro para el consumo de energía eléctrica.

Con este peregrino criterio se va a premiar a quien menos luz consuma y se va a castigar a quien consuma más. Mientras en el mundo se dice al referirse a los teléfonos “hable más y pague menos” y al referirse al consumo de energía eléctrica se dice “consuma más y pague menos”, aquí en el Ecuador se hace exactamente lo contrario.

Las luces en las calles van a apagarse para ahorrar energía. La delincuencia debe estar de plácemes. Lo que se está haciendo es una ridiculez que no tiene nombre. Solamente podemos decir, para contentar a los de siempre: “apaga la luz y vámonos...”.

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