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Moreno:
El BID trabajará con todos los países por igual
El nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo afirma
que prestará dinero aun a países opuestos a Estados Unidos.
Luis
Alberto Moreno acaba de asumir uno de los mayores desafíos de su
vida: la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Aunque
se trata de una experiencia nueva para él (desde 1998 fue embajador
de Colombia ante la Casa Blanca e impulsó el financiamiento del
Plan Colombia), se muestra resuelto a priorizar algunas áreas, como
el sector privado, la educación y la competitividad. En sus inicios,
Moreno quien tiene un MBA, dirigió un noticiero de televisión y
llegó a encabezar el Ministerio de Desarrollo Económico colombiano.
No avizora crisis económicas en la región, y asegura que el Banco
trabajará con los países de la región sin importar su tendencia
política.
¿Cuáles
son los principales objetivos que se ha trazado al frente del BID?
Los
objetivos fundamentales están dados por una serie de mandatos a
través de los años y el mismo convenio constitutivo del BID, que
apunta a los temas de desarrollo. Dentro de eso hay temas que me
apasionan. Uno tiene que ver con el desarrollo del sector privado,
otro la educación. Los problemas de pobreza en Latinoamérica se
corrigen en el largo plazo a través de la educación. Y por último
todo lo que tiene que ver con infraestructura. También me interesa
la falta de cohesión social, de la que hablé mucho durante la campaña.
Por supuesto que todos estos temas requieren un mejor clima de negocios
y por ende de competitividad, que es fundamental.
¿Cómo
piensa lidiar con las diferencias políticas e ideológicas que hay
en la región y que podrían afectar su gestión?
El
Banco siempre trabajará con todos los países de la región, independientemente
de las inclinaciones políticas de los gobiernos. El Banco está para
servir a los países y estos deciden qué cosas hacer o no con él.
Creo
que el debate político propiamente dicho le corresponde más a la
OEA, que es el organismo político por excelencia. Espero tener tan
buenas relaciones con todos los países como las que he podido desarrollar,
por ejemplo, aquí en EE.UU.
Para
muchos usted está identificado con EE.UU., que por estos días ha
generado rechazos en la región. ¿Ve un problema?
No
creo que sea malo tener buenas relaciones con EE.UU., creo que es
algo positivo. En todos los viajes que he tenido he sentido que
puedo tener un buen diálogo, y espero tenerlo como presidente del
Banco. Por ejemplo, en Brasil y Argentina tuve muy buenas reuniones.
Hay
una tendencia de países grandes en la región, como Brasil y México,
a desengancharse del Banco porque tienen acceso más ventajoso a
los mercados de capitales. ¿Está amenazada la relevancia del Banco?
En
el caso de Brasil y México, sus economías son muy grandes y el Banco
no hace parte del mismo tamaño de portafolio de asistencia que tienen
los países medianos y pequeños. Entonces, ¿relevante respecto de
qué?
Obviamente
que países como México, Brasil y Chile son muy importantes para
el Banco y hoy en día muchos de ellos pueden recurrir directamente
a los mercados. Eso muestra una evolución positiva en la región.
Hoy los mercados están valorando muy bien el riesgo latinoamericano
en general. Mire lo que está pasando con Argentina. La relevancia
también está en lo no financiero, donde el Banco tiene mucho por
aprender y trabajar con los países, independientemente de su tamaño.
¿Qué
estrategia piensa desarrollar para mantener políticas activas con
estos países?
Es
un tema de todos los días. Por ejemplo, profundizar el tema de infraestructura,
las alianzas público-privadas, el desarrollo del sector privado.
¿Por
qué piensa evitar que los créditos que conceda el BID tengan el
visto bueno del FMI, como ocurría hasta ahora?
Usted
se refiere a la condicionalidad cruzada con el Fondo. Nosotros hacemos
parte de este sistema internacional. El Banco es independiente de
tomar sus propias decisiones. En el nuevo marco de financiamiento,
por ejemplo, para cierto tipo de créditos se requiere de una opinión
del Fondo, como en los de emergencia y programáticos. Pero cualesquiera
sean las opiniones que se den por los equipos técnicos del Banco,
no van a ser muy distintas a las del FMI, porque sencillamente esto
es cuestión de números.
¿Entonces
va a insistir en que haya cierta independencia del Banco respecto
al Fondo?
Básicamente
voy a seguir lo que está en el nuevo marco de financiamiento, que
toca desarrollar en el futuro. Yo no voy a depender de condiciones
de ninguna institución distinta a las opiniones propias del BID.
¿Es
necesario revisar el Consenso de Washington? ¿O esa debe ser la
hoja de ruta para una institución como el BID?
Siento
que en los países no está el ánimo de avanzar en las reformas que
existía antes. En alguna medida están “cansados” de las reformas.
Los consensos se dan a nivel de los países.
Precisamente,
hay países de la región que parecen apartarse de temas como las
privatizaciones y hasta la apertura de la economía. ¿Le preocupa
esto?
La
globalización es un hecho. Cualquiera sea la tendencia de cualquier
país o economía, no los ve uno queriendo bajarse de un tren que
va muy rápido. Pero nada es dogma en la manera como un país encare
sus reformas. Todo el mundo habla de estos cambios ideológicos en
Latinoamérica, pero lo cierto es que en una gran medida las economías
latinoamericanas son todas muy bien manejadas. El promedio de crecimiento
este año va a ser tan bueno o mejor que el año pasado. Las economías
están bien.
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