Lorena Cazares.
Enviada a El Chota
En Imbabura se espera con optimismo el partido. El sueño de la
clasificación al Mundial de Alemania contagia especialmente a sus
habitantes más pequeños. Durante la mañana, una veintena de niños
aprovechando que no tuvieron clases por una asamblea de profesores,
se reunieron en la cancha de tierra, debajo del puente El Juncal,
para jugar un partido amistoso.
Simulando ser los seleccionados tomaron sus posiciones. “Los goles
serán del Tin y Méndez, presagió antes de topar la vieja pelota
blanca, Juan Borja. El adolescente de 13 años, está confiado que
Ecuador ganará con dos goles a cero, su arquero favorito, Cristian
Mora, no dejará pasar ninguna bola al arco de Ecuador durante los
90 minutos. Fabricio Chalá, primo de Cléber Chalá, le dio la razón,
“están bien preparados y eso van a ir a hacer en la cancha”, repetía
de memoria sintiéndose que está frente a los flashes o las cámaras
de televisión.
El buen humor y las risas de los muchachos inundaron a sus pobladores
quienes decidieron a partir de las 17:00 reunirse en el sector de
Piquiucho, a varias cuadras del centro de El Juncal, para organizarse
para la jornada de hoy. “Hay que ver quién pone la televisión y
el local”, proponía animado uno de los policías del destacamento.
El efectivo de raza negra, está seguro que tras el pitazo final,
vendrá la fiesta con la bomba de El Chota.
En la tierra de Ulises de la Cruz, la gente está agradecida con
el jugador por haber abierto la escuela de fútbol.
Los ausentes serán los familiares cercanos de los seleccionados
pues serán testigos en primera fila en el estadio Olímpico Atahualpa.
Es que los parientes de Agustín Delgado, el “Tin”, y de Édison Méndez,
viajaron desde el jueves a Quito para unirse a sus otros familiares
que residen en la capital.
Patricio, Pedro y Marco Delgado armaron viaje ayer en la mañana
pues sus entradas al estadio estaban en la casa de Giovanny Espinosa;
además debían ultimar los detalles para la celebración luego del
partido.
A ellos se sumarán hoy la hermana del Tin, Diana, y su cuñado,
Amílcar Pavón. Su hijo de 15 años, José Ricardo, que milita en la
Sub 15 de El Nacional, los esperaba para irse junto a su abuelita
al santuario del Quinche. La tradición de la mamá de Agustín Delgado,
doña Anatolia, es rezarle a la Virgen para que todo salga bien.
“Vamos a clasificar, todos los ecuatorianos debemos pensar positivo,
que vamos a ganar”, decía Pavón; mientras miraba orgulloso el dormitorio
de José Ricardo que está empapelado de afiches, grandes y pequeños,
y fotos de la selección y de los equipos por los que han militado
sus parientes.
En la casa de Sonia Méndez, hermana de Édison, el partido no interrumpió
las actividades que normalmente cumple.
Apurada, atendía a varios clientes en su pequeño restaurante. Su
hija Lissbeth ayudó hasta la tarde a su mamá pero hoy llegará a
Quito toda la familia. Portarán su propio estandarte tricolor: la
bandera del Destacamento de El Juncal, para animar a los seleccionados.