La selección uruguaya de fútbol fue recibida en la capital por
decenas de hinchas ecuatorianos. El equipo charrúa arribó al país
ayer a las 15:21, sin embargo, salió del aeropuerto cuarenta minutos
después.
Apenas salió el primer integrante de la delegación celeste, cerca
de cincuenta personas empezaron a corear el nombre de “Ecuador”.
También mostraban camisetas y banderas ecuatorianas. Nunca insultaron,
solo se dedicaron a hacerlos sentir como visitantes.
Los charrúas inmediatamente subieron al autobús y fueron al estadio
Olímpico Atahualpa para hacer un reconocimiento especial de la cancha.
En el ingreso al primer escanario deportivo de la capital, también
fueron recibidos por otro grupo de ecuatorianos. Igual escenario
recibieron los uruguayos. Esta vez, los vendedores de pulseras gritaban,
“gracias por venir a la fiesta”, “ustedes ya son patos de Ecuador”.
El cuerpo técnico celeste solo miraba y sonreía.
Cuando lograron entrar, las maletas se quedaron afuera y no pudieron
cambiarse rápidamente. Tampoco tenían la llave del camerino, ya
que el encargado estaba fuera del estadio.
Antes de saltar al campo de juego, algunos uruguayos, entre miembros
del cuerpo médico y prensa, empezaron a retirar los tubos para el
regado del césped.
Ya en la cancha, trotaron y jugaron en tres cuartos. Todos estuvieron
con zapatillas. No podían realizar una práctica con estoperoles,
para conservar el estado del césped.
Por un lado estaba un grupo jugando un “picadito”. En el otro arco,
estaba el delantero del Inter de Milán, Álvaro Recoba, y Diego Forlán,
del Villarreal de España, probando a los porteros Sebastián Viera
y Fabián Carini.
Tras cuarenta minutos, los charrúas se dirigieron al hotel Marriot,
donde estarán hospedados hasta la hora del partido.
Fossati se quejó de estos inconvenientes, pero reconoció que todo
forma parte del espectáculo. El técnico añadió que: “tenemos que
luchar hasta el final” con el objetivo de sumar los puntos para
llegar al Mundial “directamente o en la repesca”.