La sala de un aeropuerto muestra pasaportes, maletas, periódicos,
chalecos, rostros de ansiedad y todo desaparece cuando finalmente
el avión despega. Para los viajeros recurrentes la rutina no representa
mayor problema; para quienes no pretenden retornar, esa sola experiencia
es una odisea.
‘Jugo de amargos adioses’ es la obra que se presenta hoy, a las
19:00, para finalizar el Festival Internacional de Artes Escénicas.
El colectivo Sarao es el encargado de representarla, gratuitamente,
en el Palacio de Cristal.
Lucho Mueckay es el director de la puesta en escena y señala que
la danza contemporánea narra los momentos más dramáticos del periplo
de los migrantes, sobre todo, de los que se dirigen a España. “Además
del bailarín, son primordiales los objetos que indican a qué se
ve reducido el individuo por obtener lo que, suponen, será un mejor
futuro”.
En efecto, los elementos utilizados para la escenografía son, los
que de acuerdo a Mueckay, denotan cómo aquel que se dirige a la
‘Madre Patria’ es marcado inclusive por un sello. Uno que debe obtener
luego de pasar largas horas fuera de una embajada, y que después
debe ser reivindicado en la sala de espera. Un sello que finalmente
dice si su presencia es aprobada o reprobada en otra cultura.
El director de la obra agrega que existen otros medios para graficar
la nostalgia de quienes deciden viajar. Por ejemplo, la maleta es
el rincón de los recuerdos; el periódico es el intento de encontrar
un espacio laboral, las bufandas que cubren los rostros son la pérdida
de la identidad. Y así, los actores danzan intentando parecerse,
incluso, a los propios españoles para no ser discriminados.
‘Jugo de amargos adioses’ no es, entonces, solo una muestra del
dolor. En ella también se satiriza los cambios de aquellos que sí
lograron llegar. “Los que se vuelven a los 10 días más españoles
que la hostia”, dice Mueckay.
Vanessa Guamán pertenece al cuerpo de baile y para ella la puesta
en escena se alimenta básicamente de experiencias personales e informaciones
cotidianas: “Algunos de nosotros no hemos intentado viajar, otros
han sido rechazados y muchos tenemos un familiar que se fue; ahí
está la obra”.
Michelle Mena también participa en la representación y según manifiesta
aunque la obra exprese momentos de tensión, solo lo hace para reafirmar
lo que se conoce a través de las noticias. “Es una forma artística
de decir que en ese periplo se corren riesgos que pueden simbolizar
un suicidio”, señala.
‘Jugo de amargos adioses’ es para Sarao su baile de homenaje a
los migrantes.