Paúl Arce tiene 34 años. Desde hace casi 30 ayuda en la novena de aguinaldos que organiza, sin falta, doña Olga Villavicencio (68). Junto a Jéssica, su esposa, año tras año Paúl acompaña a las decenas de niños que invaden la casa de doña Olga con sus villancicos y letanías.
Como Paúl, generaciones enteras de hombres y mujeres de la ciudadela Alborada, en Guayaquil, han crecido pasando por la casa de esta mujer que, a falta de hijos, asumió como propios para la Navidad a todos los de su barrio.
“Yo llamo a los niños y ellos vienen enseguida”, afirma Olguita, como le dicen por cariño, luego de llamar a María Teresa Salazar (13) y Mary (7), Andrea Pita (11) y Javier Gómez (9) para que den una pequeña demostración de lo que han aprendido con ella.
Desde julio, su casa es una pequeña sala de ensayos todos los fines de semana. “Este año hay 23 niños, pero antes llegaban hasta 40”, sostiene Olguita, a quien en 1976 se le ocurrió la idea de cultivar el espíritu navideño entre los chicos.
Diana Morales hace 16 años hacía parte del grupo los “niños cantores de la Alborada” que prepara doña Olga.
“En ciertas ocasiones se producían fallas técnicas y se apagaba la música, pero teníamos que seguir cantando y bailando”, recuerda la joven Diana.
La mamá de Paúl, Gloria Troya, cuenta que Daniel y Paola, sus otros dos hijos, también hicieron parte de esos coros.
Paola ingresó a los 2 años. Ahora con 23 años y una niña de apenas un año y dos meses, Paola recuerda que también recitaban amorfinos.
Sentada cerca del comedor donde están los vestidos, las coronas, los cofrecitos y demás accesorios de los disfraces de este año, doña Olga explica que la idea nació cuando en una fiesta de Navidad le obsequiaron un Niño Dios que aún conserva: “Viéndolo recordé que siendo niña participaba en la novena que organizaba una señora. Decidí hacer lo mismo”.
Walter Peralta Escalante tenía 5 años cuando asistía a la casa de doña Olga. “Lo que hace es algo superbueno porque cada generación percibe el progreso y la evolución; además, enseña muchos valores”.
Aunque Olguita no pudo tener hijos, quiere a los niños del barrio como si fueran suyos.
El 6 de Enero, para la tradicional fiesta de los Reyes Magos, los consiente a todos con pequeños detalles. (MM)