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Entrevista ‘Yo no voy a ir a quemar llantas ni tirar piedras’Elsa Alarcón Soto / Rectora de la Universidad Laica Vicente RocafuerteNelson Tubay Bermúdez Redacción Guayaquil
¿Cómo ha sido este año para la Universidad Laica, en qué medida se cumplieron los objetivos? Bueno, tuvimos un año un poco difícil por todos los cambios que se están provocando y que afectan a las universidades, pero hemos logrado mantener nuestro sistema y al mismo tiempo realizar muchos avances, sobre todo en la parte técnica. No nos podemos detener a esperar mientras se aprueba una cosa o se desaprueba otra. ¿Concretamente, cuáles fueron esos avances que menciona? Cambiamos toda la cuestión de laboratorios, de computación, de periodismo, que como usted conoce, es una carrera costosa. Dimos apoyo a la causa cultural, también a las publicaciones... En lo académico entendemos que hace unos años han emprendido una amplia reforma... Desde el 2005 emprendimos una gran reforma académica, algunas facultades y escuelas están por terminarla. ¿Un proceso que se inició en el 2005 y debe concluir en el 2010? Unas en cinco años y otras en cuatro, según la carrera. Hasta ahora se han cumplido los plazos con la supervisión del departamento de Planeamiento y Pedagogía y al mismo tiempo la opinión de los maestros, quienes reportan los avances, novedades, aspectos positivos y negativos. Usted dice que ha sido un año irregular por los cambios que se han dado y que se anuncian. ¿De qué manera eso ha incidido? Bueno, pues, por la incertidumbre, la inquietud permanente, el esperar decisiones o intervenir en las reuniones en que nos llaman. Porque somos educadores, no vamos a esperar que nos corten la cabeza sentados. Tenemos el derecho a la opinión, gozamos de autonomía. Sin ella no puede existir una universidad... Pero usted no ha acudido a las reuniones universitarias... He tenido representantes en la mayoría de ellas. En pocas he estado presente. Tampoco se adhirió a la marcha que organizaron ¿No es que la Laica se ha aislado del debate? De ninguna manera. Estamos dando luces al igual que todas, aunque sin llegar a los extremos. Soy partidaria del diálogo, siempre lo he sido y amo la paz. Yo no voy a ir a tirar piedras ni a quemar llantas. Creo que, tranquilamente, si entramos al diálogo, dialogaremos. Porque, ¿qué buscamos todos al final? Luchar por el futuro de la universidad; no matarnos en las calles. ¿Y cuál es para usted el punto límite entre ser amante del diálogo y no quedarse sentada a esperar que le corten la cabeza? Yo no acepto que me corten la cabeza sentada: dialogo primero, pero si ya no es posible el diálogo, entonces debemos tratar de poner las cosas en orden ante la opinión pública. Porque siempre hay muchos sectores, sobre todo en las universidades particulares que luchamos duramente por mantener ese estatus profesional, que es un orgullo para nuestros alumnos, y esa posición y respeto que guarda a nivel nacional e internacional un graduado de nuestras universidades... ¿Cuál es su criterio sobre el proyecto de ley de Educación Superior que propone el Gobierno? Mientras no entremos a una discusión sana, sin personalismos, no podemos decir esta es la buena y esta es la mala. Mientras no tengamos en el tapete todo, y sin decir esta o la de acá tiene que imponerse por su capricho o por mi capricho, simplemente tenemos que luchar por el bien del país y la universidad, sin yugo, con respeto a la autonomía. Porque si no aprendemos a respetar, qué respeto vamos a pedir de nuestros alumnos. ¿Aparte de lo político, en lo económico cómo los afectó la crisis. No hubo menos alumnos, sobre todo por la gratuidad de las universidades públicas? Sí se notó el impacto cuando el bum de la gratuidad. Fue justo en la época del preuniversitario... Aquí seguimos trabajando y de repente comenzaron a retornar los que se habían ido y a llegar los bachilleres que se habían inscrito en las universidades gratuitas... El número no se redujo. ¿A qué atribuye esa situación? Esta universidad es de trabajadores. Ellos buscan trabajar y estudiar. Y si la universidad cumple académicamente, se quedan.
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