Con 63 años de edad y 41 años en la docencia, el profesor Eugenio Calderón Vallejo decidió abandonar el magisterio. Se acogió a la jubilación voluntaria que le permitirá acceder de un incentivo de $12.000 que entrega el Ministerio de Educación.
Además recibirá $ 3.000 por su cesantía general del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y una cantidad similar que le entregará el Fondo de Cesantía del Magisterio Ecuatoriano (FCME) por los años de aportaciones. Su pensión jubilar será de $ 433.
“Ya es hora de abandonar la docencia para dar paso a las nuevas generaciones que también tengan vocación de enseñar”, dice el maestro.
Pero no se va del todo contento. Dice que la situación que está viviendo el magisterio ecuatoriano le preocupa.
“Los maestros están siendo perseguidos y amenazados por el Gobierno que les exige evaluación sin capacitación. Aunque no le temo a ese proceso, no quise vivir esa presión”, anota el docente, quien hasta julio pasado laboró en la escuela Maura Castro de Marín.
Hoy hace uso de la licencia con sueldo que establece el cronograma de retiro y tiene varios proyectos en mente para poner a producir el dinero que le entregarán.
Calderón forma parte de la lista de los 4.493 maestros del país que se acogieron este año a la jubilación voluntaria, cuya cantidad cuadriplica la del 2008 que se ubicó en 1.649.
En las provincias de Guayas y Pichincha está el mayor número de retirados (ver gráfico).
Esta situación se presenta a pesar de que los valores de las bonificaciones económicas son menores que las del año anterior y que a partir del 2011 quedarán congeladas en $12.000 para todas las edades y años de servicio en el magisterio.
Juan José Castelló, presidente del FCME (lugar donde los maestros tramitan su jubilación voluntaria), asegura que el factor detonante para que se haya incrementado el número de maestros jubilados está en cómo se presentó el proceso de evaluación dispuesto por el Ministerio de Educación.
“Muchos profesores que han entregado los mejores años de su vida a la educación consideran una falta de respeto que le digan: siéntese que le vamos a tomar una prueba, pero si no pasa esta y la siguiente, está cancelado”, dice Castelló.
El también educador asegura que este mensaje, en términos generales, ha impactado en los maestros que ven en la jubilación no un júbilo, sino una válvula de escape ante una presión que la consideran lesiva a su condición de docente.
De acuerdo a las estadísticas que maneja el FCME, hay un número alto de maestros que se están jubilando fuera del promedio anterior que estaba entre 67 y 70 años de edad. Este año el promedio más fuerte está entre 62 y 65 años.
“Más que por vejez se están jubilando por indignación, porque no quieren que se les falte el respeto”, puntualiza.
|
De acuerdo al cronograma de jubilación voluntaria, el Ministerio de Educación entregará los incentivos económicos desde el 1 hasta el 15 de octubre. Durante ese periodo, también, se realizarán las acciones de personal aceptando la renuncia y firma de avisos de salida del magisterio. |